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¿Es posible desacelerar el avance de la inteligencia artificial? ¿Es deseable? ¿Por qué? Últimamente este ha sido el debate en torno a esta tecnología, que ya está presente en gran parte de la vida de muchísimas personas. Por un lado, esto se ha debido a que se han dado a conocer algunos incidentes preocupantes que involucran a agentes de inteligencia artificial. En uno de ellos, un grupo de bots demostró que tenía la capacidad de organizarse de manera autónoma para infiltrarse subrepticiamente, es decir, para hackear, un sistema ajeno. Y no solo eso, también escondieron sus huellas. Sin embargo, una gran parte del revuelo se desató el 8 de septiembre a las 8:04 p. m., cuando Jacob Coxon, investigador en inteligencia artificial, hizo pública su renuncia a Anthropic y dijo que tanto esa empresa como OpenAi —donde también trabajó— actuaban sin responsabilidad y “se dirigen a toda velocidad hacia una superinteligencia que se mejora a sí misma y están jugando con nuestras vidas”. Desde San Francisco, nuestros colegas Mike Isaac y Kate Conger reconstruyeron las conversaciones que se desataron al interior de las empresas del sector después de la publicación de Coxon. También desde la capital tecnológica, Cade Metz nos ayuda a comprender en qué consiste la llamada “automejora recursiva” y por qué preocupa tanto a los pesimistas de la tecnología: Durante décadas, los tecnófilos han planteado la hipótesis de que un sistema capaz de mejorarse a sí mismo no solo podría liberarse del control humano, sino que también superaría el poder de cualquier otra máquina de forma permanente. Esta creencia es una de las razones por las que algunas personas, incluidos algunos empleados de los principales laboratorios de IA, predicen abiertamente que la IA podría destruir a la humanidad. Días más tarde, el 12 de septiembre, el propio Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicó una extensa carta en su página web en la que hacía un llamado a desacelerar el avance tecnológico en materia de IA. Si quieres ponerte al día, aquí tenemos las claves de su argumento. Además, te mostramos cómo ha ido mutando el pensamiento de Amodei a través de sus escritos. Pero ni Coxon ni Amodei fueron los primeros en hacer sonar la alarma. Ya en agosto publicamos una entrevista con Bill Gates en la que el multimillonario fundador de Microsoft advirtió de los peligros de la industria. “En privado, las personas que entienden lo buena que es esta tecnología, y lo mucho que está mejorando, están muy preocupadas”, dijo. Pero pocos ejecutivos del sector, señaló, están dispuestos a admitirlo públicamente por temor a perder inversiones y arriesgar las ganancias económicas. “Al igual que en la aviación, las empresas privadas deben divulgar no solo las brechas reales de seguridad, sino también los cuasiaccidentes, para no pagar cada lección con una tragedia”, escribió Steven Adler en las páginas de Opinión hace poco. Adler trabajó en OpenAI y ahora dirige una ONG enfocada en la seguridad de la IA . “Si las empresas de IA continúan ocultando sus incidentes aterradores, nos están robando el conocimiento técnico científico para evitar catástrofes más graves”, añadió. ¿Alguien te reenvió este correo? Haz clic aquí y empieza a recibirlo en tu buzón, gratis. Qué pasa en 1, 2, 3 noticias del mundo, América Latina y Estados Unidos
Sorpresas de la semana: Mercurio se encogeUn estudio publicado esta semana indica que el planeta más pequeño del sistema solar estaría achicándose a un ritmo mucho más veloz del que antes se pensaba. Según el nuevo cálculo, el llamado “planeta rápido” habría perdido hasta un 1 por ciento de su radio actual. “Muchos cuerpos, como la Luna y Marte, se están encogiendo actualmente”, dijo Gaku Nishiyama, científico planetario del Instituto de Investigación Espacial del Centro Aeroespacial Alemán y director del estudio. “Pero en el caso de Mercurio, puede contraerse aún más debido a su gran núcleo metálico”. Cifra de la semana: 107.677Japón, que tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, también es ahora hogar de una gran cantidad de centenarios. Nuevos datos del Ministerio de Salud muestran que desde el año pasado casi 8000 personas se han unido a la población que tiene 100 años o más, que ahora es de 107.677.
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