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¡Hola!
Soy Guillermo Alonso, el mismo de la semana pasada hace cuatro o cinco semanas, ya no me acuerdo, es que me fui de vacaciones. Espero que este septiembre se le haya presentado lleno de planes y propósitos encendidos para el futuro, ya que todo el mundo sabe que el año realmente empieza en septiembre, cuando (si tenemos esa suerte) hemos descansado, y no en enero, cuando simplemente hemos ido a ver a nuestra familia, nos hemos abandonado al sueño de la razón con dulcecitos y licores y nos hemos puesto un poco más gordos (aunque hay gente a la que su familia le quita las ganas de comer, y desde aquí les mando un cálido abrazo).
¿Cómo empezamos septiembre en esta newsletter? Pues con cosas que hagan que se pueda entretener usted y olvidarse del regreso a la rutina: culturistas sin camiseta, activistas políticos sin camiseta, consumo de pornografía y gente buscando relaciones en los años noventa en los anuncios por palabras o en el teletexto. Oh, por favor, no piense que hay sexo por todas partes, ¡no todo es sexo, madure un poco! En realidad el asunto de Hasan Piker (activista político de izquierdas a quien los republicanos han intentado humillar mostrando imágenes suyas en ropa interior en una convención y solo han conseguido que todos pensemos joder qué bueno está), por ejemplo, no va sobre sexo, sino sobre ciertas fronteras que han caído en la forma en que proyectamos nuestra imagen pública: una perorata política y una foto en ropa interior son dos cosas que ya pueden ir de la mano, que forman parte de esa vida transmitida 24 horas al día, porque aparte de votar, también nos duchamos y nos hacemos fotos frente al espejo y absolutamente todo eso forma parte de ese concepto líquido que define el siglo XXI y tiene solo dos letras: YO.
Y en realidad el asunto de la pornografía no va tanto de sexo (bueno, va un poco, bastante) sino de, también, muros de privacidad: los que quedan, según los expertos consultados, para los miembros de una pareja, que según Nacho M. Segarra, autor del ensayo Self Porn (esto es interesantísimo) no pueden "imponer" sus "gustos y el conjunto de sus fantasías a la otra persona". O sea, que mi deseo es todo eso que me gusta de ti (mi supuesta pareja), pero también son otras cosas. Sí, luego está el hecho de que la mera existencia de la pornografía y la industria que la produce es un asunto delicado, objeto de muchísimos debates, y que su disponibilidad incontrolada para los menores puede crear generaciones que consideren que un polvo es algo parecido al campeonato mundial de triatlón o que las mujeres son muñecas hinchables. Sí, todo eso es cierto, pero compréndanos: si nos metemos en ese berenjenal no es que nos salga otro artículo, es que nos sale una tesis doctoral.
Y no tenemos tanto tiempo, no lo tenemos, porque en la redacción de ICON la vida es eso que ocurre hasta que Armani anuncia nuevo director creativo de Emporio Armani y Giorgio Armani Accesorios y tenemos que detenerlo todo para contárselo a usted antes que nadie.
Bueno, pues eso es todo, le dejo con otros reportajes que hemos publicado esta última semana y espero que las disfrute.
¡Hasta dentro de siete días! (O de ocho, o de nueve, no me juzque por mi inconstancia)
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