¡Es viernes y tu buzón de correo lo sabe! Aquí están nuestras mejores lecturas de la semana, con eñes y acentos, que no encontrarás en otro lugar.
Hablo español desde hace más de 40 años y prácticamente todos los días aprendo una palabra nueva, una acepción desconocida, una jerga novedosa. Me crie en la frontera de México con Texas, donde a un recipiente de galón se le dice yoga por jug, que en inglés significa jarra y que es la forma que tienen los envases de leche en el lado estadounidense del río Bravo. Algunos meses de mi juventud los pasé entre puertorriqueños y dominicanos en Nueva York, perreando en fiestas sudorosas y absorbiendo las letras de lo que hoy llamaríamos reguetón clásico. He trabajado durante casi una década como periodista en Sudamérica y me casé con un colega peruano, así que a pesar de vivir en Ciudad de México hace muchos años, en nuestra casa nos enchilamos con ají, botamos la basura en un tacho y procuramos apapacharnos más de lo que nos resondramos. Entre los colegas que producimos The New York Times en español hay una editora chilanga con raíces norteñas, una periodista ecuatoriana que ha vivido en Managua y Brasilia, un par de cultas y alegres almas venezolanas, una escritora peruana que vivió en Barcelona y un puñado más de voces, miradas y léxicos personales y profesionales que nos vamos moldeando y enriqueciendo mutuamente. Esta semana añadimos una palabra más a nuestro vocabulario compartido por vía de José María León Cabrera, colaborador radicado en Ecuador: changarse, algo así como abrazarse con las piernas o acostarse con las piernas entrelazadas.
Hace unos años, José María, que es de la costa ecuatoriana de Guayaquil, se mudó a Quito, zona andina de su país. “Comencé a recopilar fragmentos de conversaciones que escuchaba por casualidad, en fiestas, cenas o en oficinas, fascinado por esta forma particular del español”, escribió. José María había empezado a escuchar el castellano que conocía de toda la vida mezclado con el kichwa, la lengua indígena de los incas que poblaron las laderas del volcán Pichincha. Es un habla que resulta peculiar para los recién llegados que creen que conocen el español perfectamente y natural para sus hablantes.
El jueves por la mañana, cuando nos mensajeábamos por WhatsApp, José María compartió una muestra de sus apuntes para los lectores de este boletín y algunas de sus palabras favoritas: “Amo wawa, y me encanta shunsho (bobo)”, una palabra que no se incluye en la nota porque ya había muchos ejemplos. “Se dice: ‘no seas shunsho, ve!’”, escribió. “Y la favorita de todos: chuchaqui, que es estar crudo” o con resaca y “creen los expertos viene de chuchake, que en kichwa era una enfermedad de vergüenza. ¡Exactamente como se siente moralmente la cruda!”.
Por cierto, hace una década que venimos publicando, en español, la cobertura del Times sobre la ciencia que estudia las maravillas del cerebro multilingüe: en 2016, un ensayo de Opinión argumentaba que estar expuesto a varios idiomas brindaba empatía y habilidades sociales y este año nuestros colegas de Ciencia informaron que aprender otro idioma podría protegernos de la demencia. ¿Alguien te reenvió este correo? Haz clic aquí y empieza a recibirlo en tu buzón, gratis. Qué pasa en 1, 2, 3
Reflexión de la semana¿Qué tienen en la cabeza las personas aficionadas a lanzarse de puentes o saltar al vacío desde un avión? Kenneth Carter, profesor de psicología en la Universidad de Emory, ha estudiado cómo viven el miedo los aficionados a los deportes extremos y el resto de la gente y encontró que los deportistas extremos suelen funcionar con menos cortisol y más dopamina.
Rincón de los lectoresA continuación, algunos mensajes que recibimos en la sección de comentarios, ligeramente editados por claridad y extensión.
Antes de que te vayas, disfruta de esta postal (y, si quieres saber más, haz clic en la imagen)
—Gregory Escobar y Sabrina Duque produjeron y editaron este boletín. P. D. Hoy 19 de junio es feriado en Estados Unidos. Se conmemora el Día de la Emancipación, o Juneteenth. Esto hay que saber sobre esta fecha. Que tengas un fin de semana estupendo. Si te gustó este boletín, compártelo con tus amigos, colegas y seres queridos (y no tan queridos). Y por favor, cuéntanos qué te parece.
|